Canberra es una ciudad que no ha sido diseñada para caminar. Luego, ayer tomé el Explorer Bus para recorrerla.
Lo primero, fuimos al War Memorial que es un museo de guerra australiano. Bueno, básicamente es un museo de cuando los aussies le han echado una mano a los británicos ya que Australia jamás tuvo una guerra en su territorio (si descontamos la aniquilación de los aborígenes). Otro museo de guerra pero permite ver como se desarrolló la 2a guerra mundial en el Pacífico, que es algo a lo que no acostumbramos a prestar atención.
Enfrente está el ANZAC Memorial. ANZAC es el nombre del primer cuerpo australo-neozelandés que entró en guerra y fueron masacrados en Turquía. Es una especie de mito nacional este ANZAC: camaradería, coraje, valentía… algo muy chungo para hablar mal de una guerra. Bueno, este ANZAC memorial se nota que está inspirado en Washington. Aunque nunca hayas estado allí, como es mi caso, dices: “esto es América”.

Siguendo por el ANZAC, se llega al Parlamento Federal. Es un edificio moderno, más bien feo, pero carísimo. Total, que entré y me metí en el salón de plenos, donde había turno de preguntas al gobierno. Además, se estrenaba líder de la oposición. Lo que más me moló fue ver a Pete Garrett (sí, el de Midnight Oil) que ahora es diputado. Ah, y el primer ministro de acá ha ido a la misma escuela que Aznar. ¡ Qué falta de respeto y educación hacia los demás !
Luego, quedó el museo nacional, al que vuelvo ahora ya que no vi lo más interesante. La parte sobre aborígenes y isleños del estrecho de Torres. Tras una ducha, a cenar con Sarah (que ahora es rubia), descubrir que esto en un pueblo (se encontró con un mogollón de amigos) y dormir, que hoy me levanté pronto. Para ver el final del Barça.